Y eso que pasaba todos los días...
Hace unos días visité el Museo de la Memoria. Nunca había entrado, siempre pasaba por afuera en dirección a tomar el metro. A lo más, una vez me puse a leer los derechos humanos que estaban escritos por fuera.
Viví 10 años por el sector y para mí era cotidiano ver el museo, era algo que no representaba ninguna novedad para mí. Obviamente entendía por qué estaba, y de hecho, consideraba que estaba muy bien que existiera, pero nunca me animé a entrar, muy probablemente por lo poco novedoso que significaba para mí...
Recuerdo que en el 2011 un primo muy cercano viajó de Constitución a visitar el museo y cuando me contó, yo le dije: "¡Yo vivo al lado del museo, ¿por qué no me dijiste que venías?!". Ni siquiera me molesté en preguntarle cómo era el museo... así de cotidiano era...
Agradezco al ramo que me permitió por fin conocer el museo, creo que realmente fue una experiencia necesaria. Me dio mucha pena ver tantos registros de las constantes violaciones de los DD.HH. y hasta quedé con gusto a poco. Eso sí, lo que más me emocionó fue el video de una mujer que solamente quería dejar una rosa al frente de la moneda en conmemoración de su esposo asesinado. Ella iba con su hija grande y un niño muy chico, y solamente alegaba que quería caminar libre por su patria... Ver a los carabineros deteniendo su paso me dio mucha impotencia. Qué bueno que no la llevaron detenida.
Respecto a la temática específica del museo, creo que está bien que se enfoque específicamente en la dictadura, ya que fue un período donde se violaron sistemáticamente los DD.HH. Sin embargo, creo que podría añadirse una revisión al genocidio Mapuche en la época de la "pacificación de la Araucanía" y las distintas matanzas de pueblos originarios en el sur de Chile, como los Selknam.
Sí o sí volveré a ver detalladamente todo lo que ahí sale, que es de un gran valor histórico.
Ahora que me quedan semanas de ser estudiante universitario de pedagogía, veo al museo como un elemento que todo estudiante escolar debería visitar, incluso si no fuese de Santiago. Creo que serviría mucho para mostrarles a las futuras generaciones lo que somos capaces de hacer, para que nunca más se vuelva a repetir. Esto, porque no creo que las escuelas estén enseñando en dicha perspectiva, ya que muchas se preocupan de evadir el tema, "evitando" posibles "problemas" con las respectivas opiniones de las familias. Esta postura creo que no tiene sentido, ya que los DD.HH son algo universal que se escapa de cualquier ideología, por lo cual debemos, como personas, respetar éstos sea cual sea la situación. Así, independiente del área, como docentes tenemos la obligación de enseñar, y ser ejemplo, a respetar estos derechos, ya que son éstos los que garantizan nuestra existencia y plenitud.
Ahora que quizás vuelva a vivir en mi querido barrio Yungay, espero pasar por al lado del museo y mirarlo con otros ojos. Espero mirarlo y pensar: "Y eso que pasaba todos los días..."



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