Socialización política en el Carmela
La historia sobre mi
socialización política se ha dado a lo largo de mi vida a través de variados
hechos que aún conservo en la memoria, sin embargo creo que los más relevantes
ocurrieron dentro del Liceo de niñas al que ingresé el 2006 con teniendo 12
años.
Ese fue el año de la revolución
pingüina, y si bien, no participé activamente de la toma porque era chica y mis
papás no me dejaban ir, me informaba a
través de las redes sociales que tenía el colegio en esa época (en los lejanos
años del fotolog), ya que consideraba que la bandera de lucha era justa (derogar
la LOCE), la verdad es que yo hasta ese momento ni si quiera sabía que esa era
la ley que regulaba la enseñanza en Chile y que había sido uno de los últimos
triunfos de la dictadura. Creo que esa fue una de las primeras veces que tomé
conciencia de que la educación estaba subyugada a la política.
Cuando estaba en octavo, llegó
una practicante de historia que el año siguiente fue mi profesora de la
asignatura, ese año había una pequeña unidad de ciudadanía y recuerdo que
tuvimos que leer la constitución. La profesora nos instaba a cuestionarnos si considerábamos
“correcto” o “justo” lo que ahí se planteaba, recuerdo también que analizamos
el concepto de ciudadanía. Llegó el segundo semestre y se acercaban las fiestas
patrias, no recuerdo el comentario específico pero sé que alguna compañera hizo
alusión a que había que poner la bandera porque o si no te podían sacar un
parte, momento en el que otra compañera dijo que “no hay que poner la bandera
por la multa sino que por ser buenos ciudadanos”, en ese momento la Profesora
Suyin detuvo la clase y nos pregunto ¿Ustedes consideran que poner una bandera
una vez al año los hace mejores ciudadanos? Recuerdo que nos quedamos calladas
y una estudiante respondió tímidamente que sí. Entonces la profesora preguntó
nuevamente ¿Y si yo estudio porque quiero que el país mejore, pero no pongo la
bandera, no soy una buena ciudadana? En ese momento comenzamos a dar nuestras
opiniones al respecto y esa clase que tuve hace 10 años, no la olvidé jamás.
Fue una de las primeras veces en que pensé que una profesora es capaz de hacer
reflexionar a un estudiante más allá de los contenidos que le entrega, dando
las herramientas para formar personitas reflexivas.
En otras clases con esa misma profesora,
hicimos un breve análisis sobre los contenidos que estábamos estudiando ese
año, la profesora nos hizo pensar por qué eran esos, y no otros, los contenidos
que debíamos aprender ese año. Nos hablaba sobre el sistema neoliberal y muchas
le preguntábamos sobre historia de Chile, porque queríamos saber su opinión
sobre la dictadura, pero ella siempre nos decía que no era correcta que ella
diera su opinión porque nos estaba formando más allá de los conocimientos entregados,
pero que de todos modos el próximo año en segundo medio, estudiaríamos historia
de Chile hasta el golpe militar del 73. Lamentablemente no alcanzamos a llegar
a ese contenido, pero aún así esa profesora y la forma en que nos hacía
reflexionar cambió mi forma de pensar para siempre.



Comentarios
Publicar un comentario